Mateo Miras

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Mateo Miras

Mi nombre es Mateo Miras. Me diagnosticaron Leucemia Mieloide Crónica (LMC) en diciembre del 2011, en el hospital en el que trabajo, como técnico de mantenimiento. Después de tener 12.000 leucocitos mantenidos durante 1 año y medio y de una pequeñísima neutrofilia, accedí a realizarme todo tipo de revisiones por todo el cuerpo y muchísimas pruebas, que no llevaban a nada que hiciera sospechar que estuviera ocurriendo alguna cosa. A esto hay que añadirle que yo estaba totalmente asintomático.

Un día por aquello de que no quería tener en mi cuerpo cantidades de leucocitos que no fuera los normales, me acerqué por el laboratorio y hablé con un hematólogo, comentando mi caso. Viendo él mi historial, tampoco veía nada alarmante, en un primer vistazo, pero accedió a hacerme un hemograma y un estudio completo. Descubrió que el problema de esa pequeña neutrofilia, de las fosfatasas muy bajas y los basófilos inmaduros era realmente una Leucemia Mieloide Crónica, que confirmó con una punción esternal. A partir de ese momento os puedo asegurar que todo se derrumbó sobre mí hasta el punto de poner en duda que la sangre que estaban analizando fuera mía.

El golpe fue duro, la aceptación fue costosa, pero en los 3 primeros meses de tratamiento compuesto por 1 comprimido de Glivec 400mg, ya he alcanzado la remisión citogenética situado ahora mismo BCR/ABL 0.98, por debajo de 9 puntos.

Después de todo esto, de la respuesta al tratamiento tan positiva que estoy obteniendo, de conocer más y mejor lo que realmente ocurre en tu cuerpo, he de decir que doy gracias a la vida por haberme dado otra oportunidad, tener la familia, amigos y compañeros de trabajo que tengo. Os puedo asegurar por mi trabajo, que hay bastantes pacientes que lo pasan realmente mal, esperando un trasplante siendo a veces, demasiado tarde. Es necesario ser amplificadores y altavoces de esta causa.
Tengo muchas ganas de luchar por aquellas personas que no han tenido la misma suerte que he tenido yo. Actualmente sigo con mi trabajo como técnico de mantenimiento en el hospital y afortunadamente no he faltado a mi puesto de trabajo por culpa de mi enfermedad ni un sólo día.

Quiero agradecer a todas las personas que están a mi lado en cada momento de mi vida, de una manera u otra, que formen parte de mi nuevo plan de futuro, que no es otro que  vivir y aprovechar esta nueva oportunidad para vivir la  vida en su compañía. A mi hematóloga la Doctora García Garay por ser como es, personal y profesionalmente.  Ella me enseña cada vez que hay que seguir adelante sin miedos y con confianza. A la Real, Ilustre y Fervorosa Cofradía y Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de la Soledad, a su Junta de Gobierno y en especial a su secretario Fernando Gallego a las 2 cuadrillas de costaleros titulares, ellos también me dieron una lección de lucha y estuvieron a mi lado.

Quiero también agradecer la Labor con mayúsculas que se realiza desde la Fundación Carreras para la lucha contra la Leucemia y las enfermedades de la sangre.
Un saludo y mucha fuerza a todos, “La vida no acaba con un diagnóstico, ayúdanos a continuar”. CARPE DIEM”.

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