de Leucemia Mieloide Crónica
¿Te han diagnosticado LMC? ¿Se lo han diagnosticado a un familiar?
Recibir un diagnóstico de Leucemia Mieloide Crónica es un shock, un momento abrumador en el que tienes que gestionar información y emociones.
Si ya tienes un diagnóstico, en Aelemic te acompañamos
1. Asimilar el diagnóstico
Recibir el diagnóstico de LMC afecta a cada uno de una manera diferente: desde sentirse abrumado hasta quedarse en shock o entrar en un proceso de negación. Es bastante probable que en los primeros momentos el paciente no sea capaz de asimilar ningún tipo de información y que la gran cantidad de conceptos nuevos relacionados con la enfermedad sean excesivos en ese momento. Algunas veces se tendrá la sensación de tener los sentimientos bajo control y en sentirse desbordado por la situación. También es muy común sentir miedo, ira y frustración, tanto en el momento del diagnóstico como después.
2. La información ayuda a gestionar las emociones
Conocer más datos sobre la LMC, las opciones de tratamiento y de cómo será la vida después de un tratamiento contra LMC puede ayudar a luchar contra algunas de esas sensaciones. Los familiares y amigos puede que también tengan los mismos sentimientos, por lo que es siempre muy recomendable hablar abiertamente con ellos e incluirlos en el proceso de familiarizarse con la enfermedad y afrontar juntos el proceso. Algunos pacientes pueden experimentar depresión y ansiedad en algunas etapas de la enfermedad. Aunque en ocasiones se sientan optimistas, es posible que sobrevengan momentos de desánimo. Todo ello puede provocar dificultades para conciliar el sueño, irritabilidad o perdida de interés en realizar cualquier actividad. Es muy importante reconocer todos estos síntomas y comunicárselos al médico. Las complicaciones psicológicas tienen tratamiento y el médico debe saber todo lo que le ocurre al paciente para poder establecer la solución adecuada.
3. El apoyo de familiares y amigos, vital para afrontar la enfermedad
El apoyo emocional es muy importante a la hora de ayudar a los pacientes con LMC. Es fácil que tanto los pacientes como los miembros de la familia se lleguen a sentir aislados. La intensidad de las sensaciones puede hacer dificil el diálogo sobre las preocupaciones y miedos. Hablar con alguien que entienda por lo que se está pasando puede ayudar a eliminar esa sensación de aislamiento o soledad. El hecho de compartir experiencias similares te hace sentir reconfortado y resolver dudas o cuestiones prácticas que solo conocen aquellas personas que han pasado por la misma situación ayuda a normalizar la convivencia con la enfermedad.

