de Leucemia Mieloide Crónica
La Leucemia Mieloide Crónica. ¿Qué es?
La Leucemia Mieloide Crónica (LMC) es un tipo de cáncer que afecta a las células sanguíneas. El diagnóstico temprano y el acceso a tratamientos adecuados son cruciales para mejorar la calidad de vida de los pacientes. El objetivo del tratamiento hoy en día es controlar la enfermedad, evitando su evolución a fases avanzadas.

La LMC es una enfermedad en la que las células de la línea mieloide de la médula ósea del paciente son sustituidas por otras procedentes de una célula madre anormal, la cual, por causas que se desconocen, sufre una alteración en sus cromosomas.
Los cromosomas que se alteran para dar origen a la leucemia son el 22 y el 9, que intercambian material genético y forman un cromosoma anómalo llamado Filadelfia (Ph). La gran mayoría de los casos de LMC son Ph positivos, es decir, las células leucémicas tienen el cromosoma Ph (LMC Ph+). La formación del cromosoma Ph da lugar a la aparición de un gen anormal, el oncogén BCR-ABL. El oncogén BCR-ABL, está presente en las células de la médula ósea y sangre de los enfermos con LMC (pero no en las células de otros órganos) y es el responsable de que aparezca la enfermedad. Es una enfermedad rara, que incide en todas las razas, con un ligero predominio en varones. Representa del 15-20% de todas las leucemias. Puede presentarse a cualquier edad y es infrecuente en niños. La causa de la translocación genética que da lugar a la LMC, se desconoce. En algunos caso se ha atribuido a factores ambientales, tales como radiaciones ionizantes o a compuestos químicos, como derivados del benceno, pero realmente se sabe poco sobre su etiología.
La LMC es una enfermedad adquirida y no heredada. En los últimos años se ha avanzado mucho en el tratamiento de la LMC, mejorando el pronóstico de la enfermedad. El tratamiento debe ser llevado a cabo por un especialista hematólogo, quien prescribirá el tratamiento adecuado e individualizado, en función de la fase de la LMC , edad y enfermedades del paciente. El objetivo del tratamiento hoy en día es controlar la enfermedad, evitando su evolución a fases avanzadas. La opción terapéutica actual pasa por los Inhibidores de BCR-ABL (ITK’s), son fármacos que inhiben el crecimiento de las células leucémicas de forma selectiva, bloqueando la proteína tirosina cinasa producida por el oncogén BCR-ABL. Es muy importante el cumplimiento del tratamiento (adhesión total al tratamiento) y monitorización molecular de la enfermedad en los periodos establecidos por el hematólogo para obtener éxito.
Actualmente, la LMC es una enfermedad crónica que, con los actuales tratamientos permite una supervivencia muy cercana a la de una persona sana.
50 respuestas a 50 preguntas
Multitud de preguntas pasan por la cabeza de la persona a la que se le acaba de diagnosticar LMC: «¿En qué consiste esta enfermedad?», «¿Cuáles son sus causas?», «¿Pueden heredarla mis hijos?», «¿Cómo se desarrolla?», «¿Cómo son las respuestas a los tratamientos?», «¿Es imprescindible el trasplante de médula ósea?». Las dudas y preguntas que aparecen tras el diagnóstico de nuestra enfermedad suelen crear inquietudes que a veces son difíciles de gestionar. Hemos recogido las 50 preguntas más habituales sobre la LMC para ofrecerte las respuestas que posiblemente estés buscando, plasmándolas en un manual que ha sido editado gracias a la colaboración de Novartis España y que puedes descargarte en pdf.
- Respuesta hematológica: es el primer objetivo del tratamiento. Respuesta hematológica completa: se debe realizar un análisis de sangre cada dos semanas, hasta obtener la respuesta hematológica completa: glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas normales.
- Respuesta citogenética: es el segundo objetivo que se debe conseguir con el tratamiento. Se analiza efectuando un aspirado de médula ósea, y se mide la proporción de células con cromosoma Ph. El objetivo es obtener la respuesta citogenética completa; no detectar el cromosoma Ph en las células de la médula ósea. Se debe realizar el análisis al inicio del tratamiento, a los 3, 6 y 12 meses desde el comienzo del tratamiento. Una vez alcanzada la respuesta citogenética completa, solo se efectuará una vez al año, excepto si no se lleva a cabo una monitorización molecular adecuada o si aparecen cambios inexplicados en la enfermedad.
- Respuesta molecular: es la forma más profunda de medir la enfermedad. Se realiza mediante un análisis de sangre específico (prueba de la reacción en cadena de la polimerasa [PCR, explicada en la pregunta 11]) que permite medir la reducción de la carga leucémica de BCR-ABL . El objetivo es que esta respuesta sea lo más rápida y profunda posible. En función de la respuesta molecular, el médico puede decidir si hay una respuesta óptima al tratamiento. Se realiza cada tres meses desde el inicio del tratamiento y de forma continuada. El objetivo es obtener respuestas profundas, la respuesta molecular en la que los niveles de BCR-ABL es indetectable.
- Es importante que tanto el paciente como la familia y el cuidador entiendan la importancia de ser adherente.
- En caso de no ser adherente, el paciente ha de explicar los motivos.
- El paciente ha de organizar su tratamiento lo mejor posible, por ejemplo, adaptando la pauta a sus hábitos diarios. Debe buscar métodos que le ayuden a recordar la toma.
- El paciente debe comunicar los efectos adversos (EA) con rapidez para que el médico pueda tratarlos. Hay que tener en cuenta que incluso efectos adversos de bajo grado pero mantenidos pueden afectar negativamente a la adherencia.
- Tanto el médico como el paciente deben facilitar y promover la comunicación entre ellos, estableciendo visitas de seguimiento y haciendo una atención multidisciplinar (psicólogos, farmacéuticos, enfermeras, etc.), para lograr una buena atención de la enfermedad.
- Existen programas para detectar la no adherencia promovidos por los servicios de Farmacia Hospitalaria.
- Como ya se ha explicado anteriormente en la pregunta 16, se mide de tres formas, según los diferentes tiempos a lo largo de la evolución de la enfermedad. El primero de ellos en el momento del diagnóstico, tras el inicio del tratamiento, mediante hemograma y bioquímica semanal durante el primer mes para el control de cifras de la serie blanca y plaquetaria, fundamentalmente, pero también de la serie roja, y parael control de efectos secundarios relacionados con el inicio del tratamiento. Con esta prueba se pretende ver una normalización progresiva de las cifras hematológicas (respuesta hematológica completa) y, por tanto, a partir del primer mes los controles se espacian pasando de ser semanales a mensuales durante los tres primeros meses, con control igualmente de hemograma y bioquímica, y al que se le sumará una PCR cuantitativa (todas estas determinaciones realizadas en sangre periférica).
- A los tres o seis meses, se lleva a cabo un estudio de médula ósea similar al del diagnóstico para el análisis de la respuesta citogenética hasta su normalización, es decir, hasta obtener de nuevo un cariotipo normal sin cromosoma Ph (respuesta citogenética completa).
- Una vez que el cariotipo es normal, el seguimiento se realizará con hemograma, y bioquímica y estudio molecular mediante PCR cuantitativa cada tres o seis meses, a criterio médico, únicamente en sangre (respuesta molecular).
La salud cardiovascular es importante.
Los factores de riesgo cardiovascular (FRCV) son unas características biológicas o conductas que aumentan la probabilidad de padecer una enfermedad cardiovascular. El adecuado control de estos factores y adoptar un estilo de vida cardiosaludable reduce el riesgo de padecer estas enfermedades.
Es esencial que usted colabore con su médico para realizar un control periódico de sus parámetros cardiovasculares y establezca unos hábitos de vida saludables. Encontrará unos consejos prácticos en las preguntas 42 y 43.
- Fomentar, desarrollar y promover, sin ánimo de lucro, la mejora de la calidad de vida y el bienestar de los pacientes y de las personas afectadas por la LMC, así como ofrecerles la máxima y más actualizada información.
- Favorecer las relaciones con sociedades médicas y colectivos profesionales, tanto de la especialidad como de especialidades afines, y prestar asesoramiento en lo relativo a la LMC a todo tipo de organismos públicos y privados.
- Favorecer y estrechar las relaciones de información y comunicación tanto con pacientes y personas afectadas por la LMC como con sus familias y todos los agentes de interés, con objeto de que sirvan de vehículo en la difusión de los avances científicos relativos a este tipo de cáncer.
- Cooperar en la divulgación de los estudios desarrollados por especialistas y profesionales de la salud e investigadores, así como promover y cooperar en la organización de reuniones, conferencias, coloquios y congresos relativos a la leucemia mieloide crónica.

