de Leucemia Mieloide Crónica

Entrevista a Valentín García Gutiérrez, presidente de GELMC
"Asciminib es el fármaco más eficaz y mejor tolerado"
En AELEMIC conversamos con Valentín García Gutiérrez, presidente del Grupo Español de Leucemia Mieloide Crónica (GELMC), una de las voces más reconocidas en el ámbito de la LMC en España. Con una trayectoria de referencia en investigación clínica, tratamiento y seguimiento de la LMC, García Gutiérrez trabaja junto a especialistas de todo el país para mejorar la atención y la calidad de vida de los pacientes.
La reciente aprobación europea del medicamento Scemblix (Asciminib) como tratamiento de primera línea abre un nuevo escenario terapéutico. Desde AELEMIC queremos acercar esta información a los pacientes a través de preguntas directas y esenciales.
1. ¿Qué supone para un paciente recién diagnosticado que Scemblix (asciminib) pueda usarse desde el inicio del tratamiento?
La aprobación de Asciminib como opción desde el diagnóstico supone un avance muy relevante. Por primera vez disponemos de un inhibidor de BCR::ABL1 con un mecanismo de acción distinto al de los ITC clásicos, lo que amplía las posibilidades terapéuticas y permite individualizar aún más el tratamiento. Los estudios en primera línea han demostrado que Asciminib es actualmente el fármaco más eficaz de los disponibles, pero también el mejor tolerado. Este último punto es de especial importancia en una enfermedad en la que la mayoría de los pacientes tendrán que estar en tratamiento de forma indefinida.
De igual forma se ha demostrado como esta nueva opción terapéutica ha demostrado menor tasas de abandonos de tratamiento por fracaso terapéutico frente a todas las alternativas.
2. ¿Qué beneficios concretos ofrece Scemblix (asciminib) respecto a los tratamientos que se usaban hasta ahora como primera línea?
Asciminib actúa de manera diferente a los ITC tradicionales, lo que se traduce en varias ventajas para algunos pacientes:
• Mayor probabilidad de respuesta molecular profunda en los primeros meses, según los datos comparativos disponibles.
• Mejor tolerancia: se asocia a menos efectos adversos típicos de los ITC clásicos, como retención de líquidos, náuseas persistentes o alteraciones cutáneas.
• Menor impacto cardiovascular en comparación con algunos inhibidores de segunda generación, algo especialmente relevante para pacientes con factores de riesgo.
• Posible camino más rápido a la discontinuación, dado que su eficacia y seguridad favorecen alcanzar respuestas sostenidas, requisito clave para plantear suspender el tratamiento en el futuro.
"Se ha demostrado que esta opción terapéutica tiene menor tasa de abandonos por fracaso terapéutico frente a todas las alternativas".
3. Si ya estoy tomando otro ITC y mi enfermedad está controlada, ¿tiene sentido valorar un cambio a Scemblix (asciminib)?
En general, si un paciente está bien controlado y tolera su tratamiento actual, no suele ser necesario cambiarlo. Los ITC convencionales llevan muchos años demostrando excelentes resultados y seguridad a largo plazo.
Un cambio podría considerarse en situaciones concretas:
• Si existen efectos secundarios que afectan a la calidad de vida, pese al buen control de la enfermedad.
• Si el paciente tiene alto riesgo cardiovascular y está en tratamiento con un inhibidor con mayor perfil de toxicidad en este ámbito.> > En cualquier caso, la decisión siempre debe ser individualizada y tomada junto al hematólogo, valorando riesgos y beneficios.
4. ¿Qué limitaciones o dudas existen todavía sobre el uso de Scemblix (asciminib) a largo plazo, dado que es un medicamento relativamente reciente?
Asciminib cuenta ya con datos sólidos de eficacia y seguridad. Se ha realizado un esfuerzo importante por seguir de cerca a los pacientes incluidos en los ensayos clínicos, y hoy disponemos de más de ocho años de seguimiento del estudio de fase I. Estos datos muestran que no han aparecido efectos adversos nuevos o inesperados a largo plazo.
Aunque, como con cualquier fármaco relativamente reciente, siempre es necesario seguir acumulando evidencia, la información disponible permite afirmar que asciminib es un tratamiento seguro y bien tolerado

