taller enero

Este es el tercer tema del Programa de Apoyo Online que impartiremos desde Aelemic, durante el curso 2025-2026. Consulta en nuestra página de Apoyo Psicológico, las fechas en las que se impartirán las actividades y el contenido del Programa.

Inscríbete aquí para participar en la reunión online del 29/01 a las 18.00h. La reunión es abierta y gratuita mediante enlace de zoom, y será dirigida por Soledad de Linares Fernández, Psicóloga Experta en Psicooncología.  

PROGRAMA ONLINE APOYO PSICOLÓGICO.
Impartido por la Psicóloga Experta en Psicooncología y CP, Soledad de Linares Fernández

Enero: "Los días previos a las consultas: cuando la mente se adelanta" 

Los días previos a una consulta médica suelen activar un mecanismo muy humano: adelantarnos a lo que creemos que va a pasar. La mente empieza a imaginar resultados, conversaciones o escenarios que aún no existen. A este proceso lo llamamos anticipación negativa, y es una de las razones por las que tantas personas sienten más ansiedad antes de la revisión que durante la revisión misma.

La anticipación negativa no es un fallo personal. Es una forma de protección: el cerebro intenta prepararse ante una situación incierta. Pero en el contexto de una enfermedad crónica como la LMC, donde el bienestar depende en parte de los resultados médicos, esa anticipación puede volverse intensa, agotadora y desproporcionada.

1. Qué es realmente la anticipación negativa 

Es un proceso mental automático en el que el cerebro se adelanta, imagina un futuro posible y lo tiñe de amenaza, aun cuando no hay indicios reales de que algo haya cambiado. La anticipación negativa ocurre cuando: 
•    hay incertidumbre,
•    no podemos controlar lo que va a suceder,
•    y necesitamos sentirnos preparados.

El cerebro, en vez de decir “ya veremos”, construye un futuro hipotético y lo trata como si fuera cierto. El “¿y si…?” se convierte en un motor constante.

La función original de este mecanismo es protegernos: anticipar peligros para estar listos. Pero cuando el “peligro” no es inmediato sino emocional -como un resultado médico, la mente se queda atrapada en alerta y empieza a proyectar posibilidades que nos dañan más que ayudarnos.

2. Por qué el miedo acompaña a la anticipación

 La anticipación negativa no aparece sola. Siempre va acompañada de MIEDO. Y esto no es casual ni patológico: el miedo es una emoción básica, innata, presente en todos los seres humanos, cuya función principal es protegernos y ayudarnos a sobrevivir. El problema no es sentir miedo, sino no entenderlo o no saber manejarlo, porque entonces puede desbordarnos y ocupar más espacio del necesario.

En los días previos a una consulta médica, el miedo se activa con facilidad por varias razones:

a. El cuerpo interpreta la incertidumbre como amenaza. 
Nuestro sistema nervioso está diseñado para la supervivencia, no para la calma. Todo aquello que no conocemos o no podemos prever se interpreta como un posible peligro. Por eso, ante una consulta o una analítica, el cuerpo reacciona antes que la razón: aparecen tensión muscular, inquietud, dificultad para dormir, pensamientos repetitivos o la sensación difusa de que “algo puede ir mal”. No es una señal de que esté ocurriendo algo grave, sino de que el organismo está en modo alerta.

b La enfermedad toca lo más vulnerable: la salud, el futuro, la seguridad.
En la LMC, incluso cuando la enfermedad está controlada, cada revisión recuerda que existe un diagnóstico. Ese simple recordatorio reactiva el miedo, aunque racionalmente sepamos que la evolución es buena. El miedo no responde solo a la situación actual, sino al significado profundo que tiene para la persona: el riesgo, la pérdida de control, la amenaza al futuro.

c. La mente sobreestima el peligro y subestima la capacidad de afrontarlo.
Cuando el miedo se activa, la mente tiende a imaginar escenarios extremos. No lo hace por dramatismo, sino porque cree que así se prepara mejor. El problema es que, en ese proceso, se exagera la probabilidad del peligro y se minimiza la capacidad personal de afrontarlo, olvidando experiencias previas de estabilidad y adaptación.

d. Lo emocional pesa más que los datos.
Un historial de resultados estables no garantiza tranquilidad antes de la siguiente consulta. El cuerpo no funciona como una hoja de cálculo: recuerda sensaciones, no estadísticas. Recuerda el impacto del diagnóstico, la incertidumbre inicial, el miedo vivido en otros momentos. Por eso el miedo puede reaparecer incluso cuando las probabilidades objetivas están claramente a favor.

En resumen, el miedo acompaña a la anticipación negativa porque cumple una función protectora. Pero cuando no se comprende ni se regula, deja de proteger y empieza a desgastar. Entender este mecanismo es el primer paso para poder manejarlo mejor.

3. Por qué somos más negativos que positivos

Es algo que muchos pacientes preguntan: “¿Por qué siempre imagino lo peor?” No es pesimismo, es neurobiología. Varias razones explican esta tendencia:

a. El cerebro tiene un sesgo negativo natural.
Desde un punto de vista evolutivo, era más útil detectar peligros que reconocer cosas positivas. Nuestros ancestros sobrevivían anticipando riesgos, no celebrando éxitos. Ese programa sigue dentro de nosotros.

b. Las malas noticias pesan más que las buenas.
Un pequeño aumento en un marcador impacta más que veinte resultados perfectos. El cerebro está diseñado para fijarse en lo que puede cambiarlo todo.

c. La incertidumbre es incómoda y la mente la llena con lo primero que encuentra.
Como lo incierto no se puede controlar, la mente lo sustituye por un escenario concreto. Y suele ser negativo porque así “nos prepara”.

d. Lo negativo genera más actividad en el cerebro emocional.
Por eso un pensamiento negativo se siente más real, más urgente y más convincente.

e. Las experiencias difíciles dejan huella profunda.
El shock del diagnóstico, un susto pasado o una mala experiencia médica alimentan la idea de que “si pasó una vez, puede pasar otra”. Aunque la lógica diga que es poco probable, la emoción habla más alto.

4. Qué cambia según el momento del proceso

•    En el diagnóstico: La anticipación negativa es intensa porque hay demasiadas preguntas sin respuesta. La mente intenta llenar el vacío con explicaciones, y esas explicaciones suelen ser catastróficas. Aquí domina el miedo a lo desconocido.
•    En los seguimientos: La anticipación se centra en la posibilidad de un cambio inesperado. Aunque todo vaya bien, el pensamiento “¿y si esta vez…?” puede activar mucha ansiedad. La estabilidad no elimina el miedo, solo lo suaviza.
•    En la discontinuación: La anticipación gira en torno a la recaída. Se vive cada revisión como un examen que determina si se puede seguir sin tratamiento. La mezcla de ilusión y miedo aumenta la sensibilidad a cualquier duda física o emocional.

Los días previos a las consultas no son solo un trámite: son un espacio donde la mente se adelanta más de lo que necesitamos. Entender por qué ocurre no elimina la ansiedad, pero sí permite vivirla con menos culpa, menos juicio y más claridad.

En la actividad mensual trabajaremos cómo sostenerse mejor en esos días, cómo cortar la anticipación negativa y cómo regular el miedo, con herramientas concretas y aplicables.

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Las preguntas más habituales 


Estas son las preguntas más habituales que nos plantean sobre este tema. 

1. ¿Es normal sentir más miedo los días previos a la consulta aunque mis resultados lleven años estables?
Sí, es completamente normal. El cuerpo recuerda la incertidumbre del diagnóstico y activa el mismo sistema de alarma antes de cada revisión, aunque los datos sean buenos. La estabilidad no anula la anticipación negativa.

2. ¿Por qué imagino siempre el peor escenario antes de las analíticas?
Porque el cerebro tiene un sesgo natural hacia lo negativo. Ante una situación incierta, intenta prepararse imaginando amenazas, no posibilidades positivas. Es un mecanismo de protección, no de predicción.

3. ¿Por qué siento más ansiedad cuando toca revisar si puedo seguir con la discontinuación?
Porque cada control se vive como un “examen” que confirma si puedes mantenerte sin tratamiento. La sensación de “red de seguridad moviéndose” hace que la anticipación negativa sea especialmente intensa.

4. ¿Es normal tener síntomas físicos (insomnio, taquicardia, malestar estomacal) los días previos?
Sí. El cuerpo interpreta la incertidumbre como una amenaza y activa el sistema de estrés. Estos síntomas no indican que algo vaya mal con la enfermedad, sino que estás en alerta.

5. ¿Por qué me pasa esto si me considero una persona fuerte y racional?
Porque la anticipación negativa no responde a la lógica sino a la biología. Puedes ser fuerte, realista y estar bien informada, y aun así sentir miedo. No es falta de fortaleza, es respuesta humana.

6. ¿La anticipación negativa es igual en el diagnóstico, los seguimientos y la discontinuación?
No. En el diagnóstico se activa por el desconocimiento; en los seguimientos por el miedo a un cambio inesperado; y en la discontinuación por la posibilidad de recaída. La raíz es la misma, incertidumbre, pero el contenido emocional cambia.

Foto y si

Actividades del mes enero


Actividad 1: Escribir para desmontar (Descarga PDF)

Antes de una consulta, la mente tiende a llenarse de anticipación negativa: un mecanismo automático por el que el cerebro intenta “prepararte” imaginando escenarios futuros, normalmente negativos.  Los “¿Y si…?” se convierten en pequeñas alarmas internas que buscan protegerte, pero que acaban agotando. Cuando se quedan en la cabeza, se repiten, crecen y ganan credibilidad.

 Cuando se escriben, se ordenan. La escritura les quita volumen y ayuda a verlos como pensamientos, no como predicciones. Esta actividad está diseñada para sentarte, escribir y mirar de frente esos pensamientos, sin luchar con ellos y sin dejarles el control.

1. Saca todo: escribe tus “¿Y si…?” tal como vienen
Objetivo: dejar por escrito lo que normalmente queda dando vueltas sin forma.
Durante 5 minutos, anota sin filtrar todos los “¿Y si…?” que aparecen antes de una consulta. No busques sentido; simplemente vacía la mente en el papel.

Ejemplos:  
o ¿Y si ha cambiado algo sin que yo me dé cuenta? 
o ¿Y si los niveles están peor?
o ¿Y si no puedo seguir con la discontinuación?


2. Aclara qué es realidad y qué es miedo
Objetivo: separar de forma visible el dato del miedo. No borrar ninguno, solo distinguirlos.
Aquí estaba la parte confusa, así que la reformulo:
Debajo de cada frase que has escrito, añade dos líneas:
• “Lo que sé hoy:” (hechos comprobables, información real)
• “Lo que temo:” (interpretación, suposición o anticipación)

Ejemplo:
¿Y si ha empeorado?”
o Lo que sé hoy: mis últimos resultados fueron estables.
o Lo que temo: que sin señales previas algo haya cambiado.


3. Revisa tu realidad actual: escribe la evidencia de hoy
Objetivo: anclarte al presente, no al futuro imaginado.
Elige tres de tus “¿Y si…?” y escribe debajo:
• “¿Qué información real tengo HOY que confirme este miedo?”
• Si no hay ninguna evidencia, anótalo tal cual: “Hoy no tengo datos que indiquen esto.”


4. Reescribe un pensamiento desde un lugar más realista
Objetivo: cambiar la forma del pensamiento, no sustituirlo.
Elige uno de los “¿Y si…?” y reformúlalo por escrito, sin positivismo forzado, solo más ajustado a la realidad.
Ejemplo:
o De: “¿Y si sale mal?”
o A: “Hoy no tengo señales de que esté peor. Lo sabré en la consulta, no antes.”


5. Escribe tu frase de cierre para este mes
Objetivo: poner un límite amable y firme a la repetición.
Redacta una frase corta que usarás cada vez que el pensamiento vuelva.

Ideas:
o “Este pensamiento ya lo he tenido hoy.”
o “Lo veré cuando llegue la consulta.”
o “Esto es anticipación, no información.”


6. Diseña tu plan escrito para los dos días previos
Objetivo: recuperar sensación de control sin exigir nada grande.
Escribe tres acciones concretas que harás los dos días anteriores a la consulta. Deben ser pequeñas, realistas y ayudarte a no dejarlo todo en manos del miedo.

Ejemplos:
o Salir a caminar 15–20 minutos.
o Preparar algo que me guste para comer.
o Llamar a alguien que me dé calma.


7. Cierre final: escribe un párrafo de 5–6 líneas
Objetivo: que tu última palabra del ejercicio sea un ancla en la realidad, no en la anticipación 
Responde por escrito:
“Esto es lo que realmente sé hoy sobre mi situación.”
No busques perfección. Es un espacio de claridad, no de evaluación.

Inscríbete para participar en la reunión online del 29/01 a las 18.00h. La reunión es abierta y gratuita mediante enlace de zoom, y será dirigida por Soledad de Linares Fernández, Psicóloga Experta en Psicooncología.



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