de Leucemia Mieloide Crónica

"Mi lucha y el sueño cumplido de ser madre" – Andrea
Me llamo Andrea, soy de Vigo y hace 13 años me diagnosticaron Leucemia Mieloide Crónica. Al principio, como para todos, fue un momento muy duro.
Un día me desperté completamente afónica y decidí no ir a trabajar para acudir al médico. Llevaba un tiempo sintiéndome muy cansada, con algo de febrícula y sudores nocturnos intensos, pero lo atribuía al estrés de una época complicada. Mi médica de cabecera me pidió una analítica, ya que hacía tiempo que no me hacía una, aunque en un principio ni siquiera quería darme la baja. Insistí, ya que soy educadora infantil y sin voz no podía trabajar, y finalmente me dio unos días para recuperarme.
Al día siguiente me hice la analítica y, apenas cuatro horas después, mi doctora me llamó urgentemente: debía ir a urgencias de inmediato, mis valores estaban completamente descontrolados. Le pregunté qué pasaba y me dijo que parecía una leucemia aguda.
Sentirse acompañada en el diagnóstico, un alivio
En cuanto llegué a urgencias y revisaron mis análisis, llamaron al equipo de hematología y me ingresaron directamente. La hematóloga que me atendió, la Dra. Fernández, fue un verdadero apoyo. Siempre le estaré profundamente agradecida por su empatía y por el trato tan humano que me dio. Me explicó que parecía ser una Leucemia Mieloide Crónica, aunque era necesario confirmar el diagnóstico con una punción, lo que finalmente se confirmó.
Permanecí ingresada 15 días y, en ese momento, lo agradecí mucho. Sentía que allí estaba más protegida y segura en medio del miedo que me invadía. Aun así, desde el principio tuve claro que esto no iba a poder conmigo y que saldría adelante.
Tres años después, suspendí nuevamente la medicación para un segundo embarazo, y en 2019 nació mi hija pequeña.
Ser madre es posible con LMC
Estuve de baja durante ocho meses. A los tres meses de iniciar el tratamiento con Imatinib, me lo cambiaron por Nilotinib debido a una respuesta subóptima. Me costó alcanzar la remisión, pero poco a poco lo logré.
Cuando ya estaba recuperada, con energía y sin efectos secundarios de la medicación, tenía un objetivo claro: ser madre. Para ello, debía mantenerme en remisión durante dos años consecutivos. Me llevó un poco más de tiempo, pero finalmente lo conseguí. En 2015 nació mi primer hijo. El embarazo transcurrió bien y, en cuanto di a luz, tuve que retomar el Nilotinib, sin posibilidad de dar el pecho, aunque en ese momento eso era lo de menos.
Tres años después, suspendí nuevamente la medicación para un segundo embarazo, y en 2019 nació mi hija pequeña.
Desde abril estoy en suspensión de tratamiento y mis valores de BCR-ABL se han mantenido estables.
La leucemia me hace sentir más cansada y cada día tengo más dolores óseos y articulares, pero, como siempre digo, nunca sabré si los tendría igualmente sin haber pasado por esto.

