Imagen 1

Durante el mes de MAYO 2026, el tema que trataremos dentro del calendario 2025-2026 de nuestro programa online girará en torno a cómo preparar y gestionar las vacaciones con LMC.

Consulta en nuestra página de Apoyo Psicológico, las fechas en las que se impartirán las actividades y el contenido del Programa.

Si quieres participar en el taller de mayo, léete este contenido e inscríbete para participar en la reunión online del 28/05 a las 18.00h, conéctándote a la reunión abierta y gratuita mediante este enlace de zoom.

El taller será impartido  por Soledad de Linares Fernández, Psicóloga Experta en Psicooncología.  

PROGRAMA ONLINE APOYO PSICOLÓGICO.
Impartido por la Psicóloga Experta en Psicooncología y CP, Soledad de Linares Fernández

Mayo: Preparar las vacaciones con LMC: Cuando el descanso convive con el tratamiento 


1. Antes de las vacaciones: entre el cansancio acumulado y la condición de enfermedad crónica

En la Leucemia Mieloide Crónica, el periodo vacacional no se inicia desde una situación de “normalidad sin matices”. Aunque en muchos casos la enfermedad esté en fase de control estable gracias al tratamiento con inhibidores de tirosina quinasa (TKI), la vivencia cotidiana mantiene una doble condición difícil de verbalizar: la de sentirse clínicamente bien y, al mismo tiempo, seguir siendo paciente.

Esta dualidad es importante porque no siempre es evidente para el entorno, e incluso a veces tampoco para uno mismo. Muchas personas con LMC han recuperado funcionalidad, rutina e independencia, pero conviven con un tratamiento diario, revisiones periódicas y una cierta vigilancia interna del propio cuerpo. Esto genera una forma de cansancio que no siempre es visible ni fácilmente explicable.

Este cansancio no depende únicamente de lo que se ha hecho en las semanas previas, sino de una carga sostenida en el tiempo: la continuidad del tratamiento, la adaptación a posibles efectos secundarios, la organización de controles hematológicos y la presencia de la enfermedad como referencia estable en la vida. A esto se suma el impacto emocional de vivir con una condición crónica que, aunque controlada, no desaparece de la identidad personal.

En este contexto, es frecuente que las vacaciones se carguen de expectativas que buscan “compensar” el año: descansar mucho, recuperar energía, sentirse completamente bien o incluso recuperar una sensación de normalidad plena. Sin embargo, en LMC esto no siempre ocurre así. El descanso puede ayudar, pero no borra de forma inmediata el cansancio acumulado ni la vivencia de enfermedad.

Por ello, preparar las vacaciones implica un trabajo previo más profundo que organizar un viaje. Supone ajustar expectativas, reconocer el punto real de partida, también emocional, y aceptar que el objetivo no es transformar cómo uno se siente de forma radical, sino permitir un espacio de pausa dentro de la realidad existente. Este ajuste reduce de forma significativa la frustración posterior y facilita una vivencia más tranquila del periodo vacacional.


2. Vacaciones y LMC: integrar la enfermedad sin que lo ocupe todo

Uno de los principales desafíos en la LMC es encontrar el equilibrio entre dos posiciones que suelen generar malestar. Por un lado, intentar vivir las vacaciones como si la enfermedad no existiera. Por otro, permitir que la enfermedad ocupe todo el espacio mental y condicione en exceso la experiencia.

El tratamiento oral con inhibidores de tirosina quinasa (TKI), la adherencia diaria y los controles hematológicos forman parte estable de la vida cotidiana. Esto no debería invadir las vacaciones, pero tampoco puede quedar completamente fuera de la planificación. Cuando se ignora, aumenta la incertidumbre; cuando se sobrecentra, limita la experiencia de descanso.

Integrar la enfermedad de forma práctica significa anticipar lo necesario sin convertirlo en el eje central del viaje. Asegurar la medicación suficiente, mantener la pauta sin improvisaciones, prever posibles cambios de horario o desplazamiento y conocer mínimamente los recursos sanitarios del destino son medidas básicas que aportan seguridad sin restar libertad.

El problema aparece cuando se intenta “suspender” mentalmente la enfermedad durante las vacaciones. Esto suele generar un efecto rebote: cualquier síntoma, cansancio o imprevisto se vive con más ansiedad de la necesaria. En el otro extremo, la hiperplanificación puede generar rigidez y dificultar el disfrute.

En la LMC, el punto más adaptativo no es olvidar la enfermedad ni vivir pendiente de ella, sino encontrar una posición intermedia: está presente, pero no dirige la experiencia. Esta integración reduce la carga mental y permite que el descanso tenga más espacio real.


3. Durante las vacaciones: descanso, variabilidad emocional y convivencia con la LMC

Una vez iniciadas las vacaciones, muchas personas con LMC descubren que el descanso no elimina la enfermedad ni las preocupaciones, pero sí modifica su forma de aparición. Al reducirse el ritmo habitual, se hace más visible lo que durante el año queda parcialmente amortiguado por la rutina.

Puede aparecer con más claridad el cansancio acumulado, la preocupación por la evolución a largo plazo o una sensación de vulnerabilidad que no siempre está presente en el día a día. Esto no indica un empeoramiento, sino simplemente menos distracción externa y más espacio interno para percibir lo que ya estaba ahí.

La energía en LMC puede ser variable. No es lineal ni completamente predecible. Factores como el tratamiento, el descanso nocturno, el calor, los desplazamientos o incluso el cambio de horarios pueden influir. Esta variabilidad puede generar confusión si se interpreta como señal de alarma inmediata, cuando en muchos casos forma parte del funcionamiento habitual.

También es frecuente la tendencia a llenar las vacaciones de actividades con la intención de aprovechar el tiempo al máximo. Sin embargo, este enfoque puede dificultar el descanso real si no se respetan los propios límites. En la LMC, el descanso no siempre se expresa en actividad, sino en la posibilidad de alternar ritmo, incluir pausas y no mantener una exigencia constante.

Otro aspecto relevante es la aparición de culpa cuando se cancelan planes o cuando el cuerpo no responde como se esperaba. Esta reacción es comprensible, pero no necesariamente ajustada a la realidad. Ajustar actividades no es un fracaso, sino una forma de adaptación a la energía disponible en ese momento concreto.


4. Seis claves para preparar unas vacaciones con LMC

Organizar la medicación con antelación suficiente y llevar siempre un margen de seguridad.

  1. El tratamiento con TKI es continuo y no debería verse alterado por imprevistos logísticos o cambios de rutina. Comprobar previamente dónde acudir si fuera necesaria asistencia sanitaria en el destino.
  2. No desde la alarma, sino como una medida básica de tranquilidad y prevención. Mantener la pauta de tratamiento sin cambios improvisados por horarios o desplazamientos.
  3. La estabilidad terapéutica ayuda a evitar complicaciones innecesarias. Evitar programar actividades continuas sin espacios reales de descanso.
  4. La energía en LMC puede fluctuar y los márgenes permiten adaptarse mejor a esos cambios. No interpretar la fatiga como señal automática de empeoramiento.
  5. El cansancio suele ser multifactorial y no siempre refleja una evolución negativa. Aceptar que cambiar planes no significa hacerlo mal, sino adaptarse.
  6. La flexibilidad es parte del cuidado personal y reduce la presión interna.


En la Leucemia Mieloide Crónica, preparar las vacaciones implica algo más que organizar un viaje. Supone convivir con una enfermedad crónica controlada pero presente, donde el tratamiento, el seguimiento médico y la vivencia emocional forman parte de la vida cotidiana.

Las vacaciones no eliminan esta realidad, pero sí pueden ofrecer un contexto distinto en el que el descanso sea posible si se ajustan expectativas, se integra la enfermedad de forma práctica y se permite cierta flexibilidad en el día a día.

No se trata de conseguir unas vacaciones perfectas, sino unas vacaciones posibles, reales y adaptadas a cada persona. 


Imagen 2

Las preguntas cerradas 


1. ¿Es normal que llegue a las vacaciones más cansado de lo que esperaba, incluso teniendo la enfermedad controlada?
Sí, es completamente habitual. En la LMC el cansancio no siempre depende de la actividad reciente, sino del tratamiento, el seguimiento médico y la carga emocional acumulada. No significa que la enfermedad esté peor, sino que el cuerpo arrastra un esfuerzo sostenido en el tiempo.

2. ¿Por qué siento presión por tener que aprovechar al máximo las vacaciones?
Porque suele existir la idea de que este es el momento de “compensar” el año. En LMC esta exigencia puede ser especialmente intensa, pero no es realista. Las vacaciones no tienen que ser intensas ni perfectas, sino adaptadas a cómo uno se encuentra realmente.

3. ¿Tengo que planificar las vacaciones de forma distinta por tener LMC?
Sí, pero no de forma limitante, sino práctica. Es importante asegurar la medicación, mantener la pauta de tratamiento y conocer lo básico del destino. No se trata de vivir las vacaciones desde la enfermedad, sino de evitar imprevistos innecesarios.

4. ¿Es un problema si no tengo energía para hacer todos los planes que había previsto?
No, en absoluto. En la LMC la energía puede fluctuar y no siempre es predecible. Ajustar planes según cómo te encuentres no es un fallo, es una forma adecuada de cuidarte y respetar tu estado físico real.

5. ¿Es normal sentirme culpable si necesito descansar más de lo que pensaba?
Sí, es una reacción frecuente. Muchas personas interpretan el descanso como “perder tiempo”, pero en realidad es una necesidad básica, especialmente cuando hay tratamiento y seguimiento médico continuo. Descansar no es retroceder.

6. ¿Debo preocuparme si durante las vacaciones sigo pensando en la enfermedad o me siento más vulnerable?
No necesariamente. Al bajar el ritmo habitual, es normal que aparezcan pensamientos o emociones que durante el año quedan más tapados. Esto no significa empeoramiento, sino que hay más espacio para sentir lo que normalmente queda en segundo plano.


Imagen 3

Actividad mensual mayo


“Preparar mis vacaciones con LMC”

Si lo prefieres, descarga el PDF de la actividad

Objetivo de la actividad
No se trata de planificar unas vacaciones perfectas, sino de identificar qué te genera más inquietud y qué puedes preparar de forma realista para reducirla. En la LMC, la tranquilidad no viene de controlar todo, sino de saber qué es importante y qué no depende completamente de ti.

Antes de organizar tus vacaciones, dedica unos minutos a escribir tus respuestas a estas preguntas. No se trata de hacerlo perfecto, sino de identificar qué te preocupa realmente y qué necesitas tener en cuenta para sentirte más tranquilo.

  1. ¿Qué es lo que más me preocupa cuando pienso en estas vacaciones? (Puede ser la salud, la energía, la medicación, los desplazamientos o cómo voy a sentirme.)
  2. ¿Qué parte de esa preocupación depende de la realidad médica y cuál depende de mis miedos o anticipaciones? (No todo lo que preocupa es un riesgo real; separar ambas cosas ayuda a aclarar la mente.)
  3. ¿Qué necesito tener preparado para sentirme más tranquilo antes de salir? (Medicación, información del destino, descansos, organización del viaje, etc.)
  4. ¿Qué cosas estoy intentando controlar demasiado y quizá podría dejar más abiertas? (A veces la necesidad de control aumenta la ansiedad más que la reduce.) 
  5. ¿Qué señales me indicarían que necesito bajar el ritmo durante las vacaciones? (Cansancio, irritabilidad, falta de energía, necesidad de descanso, etc.)
  6. Si las vacaciones no salen exactamente como las he imaginado, ¿qué me diría a mí mismo para no culpabilizarme? (Una frase breve de autocuidado o perspectiva realista puede ser muy útil.)


Jueves 28/05 - 18.00h. El taller es abierto y gratuito mediante este enlace de zoom.


Un programa con el apoyo de:

feder-logo
marcasGrupo-juntas
Logo_VII-convocatoria

AELEMIC
INFO@AELEMIC.ORG
(+34) 900 877 825
AVDA. DE CÓRDOBA 15
28026 MADRID

AELEMIC FORMA PARTE DE:

aelemic-LOGOS-footer-1

ENTIDADES AFINES:

aelemic-LOGOS-footer-2

2025 @ AELEMIC – TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

AELEMIC FORMA PARTE DE:

aelemic-LOGOS-footer-1

ENTIDADES AFINES:

aelemic-LOGOS-footer-2

AELEMIC
INFO@AELEMIC.ORG | (+34) 900 877 825
AVDA. DE CÓRDOBA 15 | 28026 MADRID

2025 @ AELEMIC – TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

AELEMIC FORMA PARTE DE:

aelemic-LOGOS-footer-1

ENTIDADES AFINES:

aelemic-LOGOS-footer-2

AELEMIC
INFO@AELEMIC.ORG
(+34) 900 877 825
AVDA. DE CÓRDOBA 15
28026 MADRID

2025 @ AELEMIC – TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS